Ahora que casi me desvielo y fui a dar al hospital, me topé con Edith.
Edith es la enfermera que me recibió y que trabajaba de día. Lo primero que me dijo es “me voy a tardar para canalizar la vena porque no quiero que te duela, no me gusta que mis pacientes sufran”.
En dos minutos yo ya era su paciente.
Edith es chaparrita, morena, alegre, trae una bata con un Bugs Bunny abajo y un reloj de figuras de caricaturas.
Es casada, sin hijos y cada que su jefa lo pide dobla turno, porque está convencida de que cuando ella lo necesite, la apoyarán igual.
El ambiente de un hospital es distinto, porque lidia muy de cerca con el mal y con la muerte, se siente, sin embargo Edith siempre sonríe.
Entendí, en mi corta estancia, que para sobrevivir a las malas noticias hay que aferrarse a las buenas. Edith sólo habla de los pacientes que se han mejorado, y no le importa dedicar dos horas al baño de una mujer que no pude moverse; le importa que se mejore.
Esa vocación, que en el mundo de afuera parece tan difícil de entender, es común entre las enfermeras.
No viene en libros de texto claro, pero lo desarrollan como los viejos desarrollaban su experiencia, en el trato diario con nosotros que siempre necesitamos de ellas.
Aprendí mucho de Edith.
Antes de irse el último día de mi estancia pasó a despedirse, y me hizo prometer que regresaré a saludarla cuando esté bien.
Edith es especial.
Edith
Niñas de relleno
Fui a buscar ropa interior para mi hija, casi adolescente, que empieza a mostrar ya signos de desarrollo. Fui, pues, por un corpiño
¡Pero qué impresión!
Estuve en Liverpool, en el departamento de niñas, pegado al de bebés y todos los casibrassieres que había tenían relleno!!!
Por supuesto que están lejísimos de ayudar a las pequeñas en su postura, no están diseñados para cuerpos que están en pleno desarrollo. ¡Están diseñados para que todas se vean más grandes de lo que son y más desarrolladas de lo que están!
¿Hablo como abuelita? No lo creo….. pero a ver, si una niña, una adolescente, llena de inseguridades como todas, quiere ocultar que crece, porque es la primera de sus amiguitas en mostrar busto, pues no le ayuda.
Si por el contrario es de las últimas en desarrollarse y le urge lucir bustona, tampoco, porque bien podrá suceder que empiece a verse con una figura que nunca va a tener.
¿Quién fue el genio que hizo esto? Es cierto que incluso una mujer adulta batalla muchísimo en encontrar un sostén sin relleno, es una tarea casi titánica. Pero ¿qué con las niñas? o más bien ¿por qué con las niñas?
No estoy de acuerdo