En Perú un banco depositó por error más de 533 millones de nuevos soles (171 millones de dólares) en la cuenta de una mujer humilde que apenas gana mensualmente 161 dólares y a la que ahora pretende llevar a juicio.
Imagínese usted, a la mitad de la peor crisis económica de al menos 60 años, semejante cosa. Un día uno no tiene para comprar carne y al siguiente tiene millones de dólares.
Es sin duda un error, y alguien tendrá que pagar por él. Doña Julia Vásquez informó lo sucedido pero aún así tendrá que comparecer ante los tribunales.
A mí se me ocurren más errores que deberían suceder:
Por error un narcotraficante que “lava” dinero marca mal el número de su cuenta a las islas Caimán y el dinero se deposita en la cuenta de Gonzalo Pérez, productor de trigo de Coahuila, que estaba a punto de vender su tierra a sembradores de marihuana porque no tenía dinero para sembrar.
Por error, el avión Air Force One sale a la hora equivocada y deja a Barack Obama en México, éste tiene que ir por un vuelo comercial, esperar dos horas en el aeropuerto, someterse al papeleo, vigilancia y aburrición de la sala de espera, no puede comprar porque el Presidente no carga efectivo y es retenido en migración porque no trae consigo su pasaporte.
Por error, un diputado olvida su identificación en la oficina y debe ir a realizar un trámite a Luz y Fuerza… tarda seis horas explicando que le cobraron de más.
Por error, la cuenta del teléfono viene con saldo a favor.
Por error, la mesera de Sanborn’s sirvió buen café.
Por error, en el cine las palomitas me las cobraron baratas.
Por error, la báscula marca tres kilos menos.
Por error, dice un comunicado conjunto del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se interpretaron mal las cifras y en realidad no estamos en crisis.
Digo yo, ¿no valdrá la pena vivir en el error?