ConCiencia Política

¿Oportunidades o castigos para los jóvenes?

20/01/2010

— 1:44 pm

¿Oportunidades o castigos para los jóvenes?

Xiuh Guillermo Tenorio Antiga.


En días pasados, El Universal publicó en primera plana que en nuestro país 700 mil niños y jóvenes abandonaron la primaria y la secundaria en 2009. Esta cifra, que representa que 1 de cada 35 jóvenes dejó la escuela en un solo año, coloca a nuestro país al mismo nivel que Colombia y la República Bolivariana de Venezuela, esto si consideramos el indicador el gasto público social per cápita que diseñó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a partir del gasto público en salud, educación, seguridad y asistencia social.

La deserción escolar como problema público no es desconocida por las autoridades federales o locales. El Instituto Mexicano de la Juventud, en su informe “Perspectiva de la Juventud en México”, documentó que la edad promedio a la que los jóvenes dejan la escuela es apenas de 16 años. Como causas de la deserción, 42 de cada 100 deja la escuela porque deben trabajar, 29 de cada 100 porque ya nos satisfacía seguir estudiando, mientras 12 de cada 100 porque sus papás ya no quisieron que se mantuviesen en el sistema educativo.

Como si el país estuviera para desperdiciar su bono demográfico, todos aquellos que no completen su primer año de secundaria tendrán un ingreso menor de 33% si son hombres y 42% si se trata de mujeres, esto según el informe “Panorama social de América Latina 2001-2002” publicado por la CEPAL. En tal sentido es ineludible la alta correlación entre educación e ingresos.

En un contexto de falta de oportunidades son previsibles los conflictos de toda índole, incluyendo que algunos jóvenes y niños se vean involucrados en actos delictivos que trastocan el orden social, cada vez como un ensañamiento mayor. La gravedad del daño hacia las víctimas ha hecho pensar a diversas autoridades que es necesario aumentar las penas o reducir la edad penal.

En un proceso donde el enfrentamiento con el Estado acelera sus fuentes de reclutamiento, la delincuencia organizada – narcotráfico, secuestro, homicidio calificado, etc. – cada vez más utiliza a jóvenes o niños para sus fines criminales. El problema más grave no deviene de esta circunstancia sino que el Estado y la sociedad poco hacen por ofrecer oportunidades a este sector vulnerable por la violencia económica, principalmente.

Es por ello que personalmente no creo que una respuesta del Estado deba ser el incremento de las penas o la disminución en la edad penal. En primer lugar, porque si el Estado se enfoca en estas medidas es innegable que pierde de vista la asistencia a las víctimas y la restauración del orden social. En segundo lugar, porque no creo que exista una estricta correlación entre duración en centros de reclusión y rehabilitación del menor. Al contrario, todo se queda en castigo sin redención de la víctima o incluso del infractor. Por los derechos humanos del menor, la opción del castigo no debe vindicarse.

En todo caso soy un convencido que la apuesta debe comenzar por la educación, como una alternativa de política pública sustentada en la calidad y la cobertura.

Sin las virtudes de una búsqueda por las oportunidades de los jóvenes, este país los pondrá en charola de plata para una delincuencia atroz y galopante.

5 Comentarios »

  1. Pues me parece interesante tu idea, aun que con la crisis que se esta viviendo ahora, es de entender que todos no tienen las mismas oportunidades.

    Por que la educación no es gratis.

    Lo que si preocupa que esten currando con 8 o 10 años, eso no tiene lógica, hasta los 18 años deberia estar prohibido.

    Con 18 años que hagan lo que les de la gana, mientras tanto que estudien, eso seria lo lógico.

    Es mi opinion adios.

    Me despido desde España (Pais Vasco)

    Currando=trabajando

    Comentario por arkaitz — 21/01/2010 @ 1:49 pm

  2. Hola Xiuh, estoy de acuerdo, es importante apostarle a las bases pero la bronca es que los formadores no están haciendo bien su chamba.
    La mayoría de los maestros tienen un pésimo nivel cultural y no son los más adecuados para formar personas. Al menos así lo dicen las evaluaciones.
    Conozco de cerca a muchos maestros, mi mamá trabaja en la Secretaría de Educación, y la verdad es que desde que los oyes hablar te quedas pasmado.
    Y también, entiendo a los que abandonan la escuela, el panorama al salir de la Universidad no es muy alentador, te encuentras con que no hay trabajo o quieren ofrecerte sueldos similares a los de una empleada doméstica que no terminó la primaria.
    Triste situación pero es lo que vivimos.
    Saludos

    Comentario por Sergio — 21/01/2010 @ 8:28 pm

  3. Estimados Arkaitz y Sergio:

    Efectivamente, esta sociedad no está ofreciendo oportunidades para los jóvenes, aún para aquellos que logran mantenerse en el sistema educativo hasta la Universidad, pues superado este escollo queda encontrar empleo.
    Eso de alguna forma explica que cada vez sea más frecuente encontrarse secuestradores, narcotraficantes y homicidas con grados universitarios: a los delincuentes no les está contando reclutar hombres y mujeres con capacidad y formación.

    Como indicador, vean que las casas cateadas a narcotraficantes y su misma indumentaria se muestran con cierto buen gusto…

    Comentario por xiuh — 22/01/2010 @ 1:58 pm

  4. Estimado Xiuh,

    ¿Nos podrías proporcionar un correo para enviarte una información?

    Gracias.

    Un abrazo.

    Comentario por CEINPOL — 29/01/2010 @ 4:27 pm

  5. xiuh00@hotmail.com Saludos

    Comentario por Xiuh — 29/01/2010 @ 5:53 pm

Sigue esta columna en RSS. URL para Trackback

Deja un comentario