ConCiencia Política

Salvemos nuestro aeropuerto de sus “salvadores”

20/04/2009

— 1:23 pm

     Parece lo mismo, pero no es igual. Aunque muchas autoridades lo usen indistintamente. He sostenido en múltiples ocasiones que las Políticas Públicas no son lo mismo que las políticas gubernamentales. En concreto, una Política Pública es aquella política gubernamental en la que la sociedad, sea a través de organizaciones no gubernamentales, colegios de profesionales, asociaciones civiles u otras formas de organización, participa en el diseño, implementación o evaluación de una política de gobierno. Así, cuando la sociedad se involucra da una visión diferente y se logra realizar una política auténticamente democrática. En ocasiones este proceso deliberativo alarga los tiempos de ejecución de una política, pero ciertamente suele mejorarla de manera sensible. Vale el esfuerzo adicional, pues, de no hacer políticas gubernamentales sino políticas públicas y he procurado impulsar al gobierno a adoptar más esa visión.

            En fechas recientes, es posible ver en vías de circulación confinada que están en obras –Circuito Interior, Viaducto, Periférico y algunos ejes viales- letreros similares a los que se utilizan para señalar obras, pero que claman a gritos con letras blancas sobre un fondo naranja: “¡Salvemos nuestro aeropuerto!” y consignan un número telefónico y un logo. Y surgen las dudas ¿De quién debemos salvarlo? ¿Quién nos ayudará a tal tarea? ¿Quién es el enemigo a vencer?

            Los autores de tan horrible iniciativa de comunicación, horrible porque confunde, horrible porque no comunica y horrible por el fondo de la misma, son los miembros del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del Distrito Federal. La intención, según reportan, es que las personas se atrevan a denunciar la inseguridad al interior del aeropuerto. Como se sabe el puerto aéreo es zona federal, pero el Gobierno del Distrito Federal ha establecido un segundo perímetro de seguridad a fin de evitar asaltos a los viajeros, con resultados aún inciertos.

            Lo cierto es que esta campaña no aporta nada al programa de seguridad, distrae a los conductores y ni siquiera es legible. Para quienes no conocen el logo, no queda claro quién hace la campaña. Y lo grave es que estos son los ciudadanos que deberían aportar una visión diferente, profesional y propositiva de políticas públicas a las políticas de seguridad… y acaban actuando como porristas, fallidos, de una estrategia fallida. La seguridad no se logrará con campañas informativas, y menos cuando están tan mal realizadas. Se logra con otro tipo de medidas, entre otras, mostrando que la denuncia si funciona… Y el Consejo Ciudadano ha tenido buenas ideas, y logros importantes, pero en esta ocasión deberemos pedir que salvemos al aeropuerto… de sus “salvadores”. 

Confío en que tienen la inteligencia y capacidad de hacer algo mejor. O, por lo menos, de retirar una campaña que ha sido muy llamativa, pero poco efectiva. ¿Sale?

Bonus Track: Cuando el líder de un partido tiene que desgañitarse veinte minutos tratando de acallar a 300 miembros de la disidencia interna de su propio partido en la toma de protesta de sus candidatos ante casi cinco mil personas, hay tres opciones: 1.- No es un demócrata, pues trata de acallar a sus opositores. 2.- No es un líder, porque no es capaz de inspirar respeto u orden entre su base. 3.- De que la perra es brava… ni muerta se le acabará la rabia o los perritos. Pero “¡Es un honor…!”

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