ConCiencia Política

El difícil proceso del debate democrático…

15/04/2009

— 4:31 pm

Refinería nueva. Técnicamente, la empresa paraestatal más grande del país podía tener la decisión correcta hace casi un mes. Sin embargo, el Presidente decidió darles la oportunidad a los gobernadores  interesados para que expusieran sus argumentos. En pocas palabras, abrió un debate. Muchos analistas dijeron que era “una perversa maniobra para justificar que no se tomaría la decisión técnicamente más correcta, sino la políticamente más conveniente a su partido”. Al final, se decide lo que hubiera sido la primera opción, la priísta Tula. Y nos enteramos por una infidencia, molesta, de uno de los gobernadores “no ganadores” del proyecto, y no por el titular de PEMEX, quien tuvo que salir a confirmar la causa de la molestia del tabasqueño. Un mes más tarde, pero con un debate de por medio, se hace pública la misma decisión original, porque los datos técnicos no cambian en 30 días. La diferencia es que puede condicionarse la decisión a que Hidalgo tenga los terrenos listos, no haya conflicto social y a que todo marche bien. No es igual que si se hubiera impuesto desde el centro. Pero se criticó al Presidente por llamar a un debate. “No tiene pantalones para decidir”, le dijeron.

 

¿Barcos con permiso?¡No! En entrevista radiofónica al Secretario de la Comisión de Marina de la Cámara de Diputados, el capitán Peyrot (hijo de un ex Secretario de Marina) hablaba sobre su propuesta de cambios para que la Constitución no obligue al Presidente a pedir permiso para sacar buques de aguas territoriales si van a ejercicios de entrenamiento o misiones humanitarias y reserve el permiso senatorial únicamente para acciones bélicas. Al aire, puso ejemplos; citó la primera Constitución, la de 1824; habló del buque escuela Cuauhtémoc, que nunca pide permiso para salir; recorre la historia. Domina el tema. Ante las sospechas de que es una “entrega de soberanía”, Carmen Aristegui contacta al Presidente de la misma Comisión, Elías Cárdenas y los pone al aire juntos. Peyrot insiste que su propuesta es sólo agregar “acciones bélicas”, y que los demás permisos del artículo 76-III queden intactos, incluido el de “estación de escuadras de otra potencia” en puertos mexicanos. Ante las amables pero duras descalificaciones que lo llaman entreguista y vendepatrias por proponer eso, el Secretario de la Comisión lee textualmente el artículo vigente. “Eso no dice mi Constitución, quién sabe cuál está leyendo”, le reviró el Presidente. Y cuando se le confirma su error, remata: “Pues yo no sabía que decía eso, pero me parece intolerable y no estoy de acuerdo con el entreguismo de la derecha, no pasará… seguro lo metió el PAN a escondidas”. Y Peyrot le aclara que esa redacción data de… 1824, y se hizo para apoyar las guerras de independencia de Sudamérica. Lo malo es que la ignorancia y cerrazón del Diputado Elías Cárdenas quedaron en evidencia frente a la audiencia de Aristegui.  Si el Presidente de la Comisión de Marina ignoraba esto, ¿De qué si sabrá?

 

¿Qué tienen en común ambas historias? Que en ambas el debate político es “sospechoso” y hasta practicarlo no se hace con hechos, sino con dichos, refranes, analogías y sospechas. Sin datos, sin argumentos. Así, no hay democracia que avance. O valoramos los debates y debatimos bien, o nos batimos en retirada ante el mundo.

 

BONUS TRACK Existe un diputado en la Asamblea Legislativa que pide que nos pongamos a trabajar, que emite exhortos, que pide información de lo atrasado, que saquemos los pendientes antes de irnos… Desafortunadamente, ese mismo personaje lleva tres sesiones desde que hizo su exhorto llegando al menos dos horas tarde al pleno. Y en la comisión que preside hay temas muy importantes que se quedaran sin dictamen.  ¿Le hacemos caso a su discurso, o a sus hechos?

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