El 2 de febrero de 2010 fue presentada, por el Diputado Baltazar Manuel Hinojosa, la iniciativa que reforma los Artículos 3ro y 31 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Esta iniciativa tiene como objeto convertir en obligatoria la educación media superior. Hasta aquí la iniciativa es razonable, no creo que nadie se oponga a que la educación sea el principal motor de crecimiento para nuestro país.
Sin embargo, el Diputado Hinojosa la educación media superior es heterogénea y no es parte de un sistema integral; por lo que agrega a las reformas del Artículo 3ro que “la educación media superior -con excepción de las instituciones a las que la ley otorga autonomía” deberá contar con planes de estudio determinados por el Ejecutivo Federal. Lo que impone una visión desde el Estado y resta facultades a las entidades Federativas y al Distrito Federal para llevar acabo su tarea de planeación educativa en este nivel. Esta última reforma mancilla el espíritu del Constituyente de 1917, ya que cuando se creó el Artículo 3 se tenía en mente una educación realmente federalizada.
Todos los países en el mundo están tratando de reformar sus sistemas educativos. Por dos razones, la primera es económica, ¿cómo educamos a nuestros hijos para que tomen su lugar en la economía del siglo XXI? y la segunda es cultural, ¿cómo educamos a nuestros hijos ante la realidad imperante de una comunidad global?
El sistema de educación que prevalece en occidente fue diseñado, estructurado y concebido para otro tiempo histórico. Fue creado bajo los ideales de la ilustración durante la revolución industrial. Antes de la primera mitad del siglo XIX no existían sistemas de educación pública, éstos fueron uno de los resultados de la revolución industrial.
Tenemos un sistema educativo que está modelado con los intereses del industrialismo y a su imagen. Las escuelas todavía están organizadas como una fábrica con líneas de producción con campanas, materias especializadas y con matrículas, separamos a los niños de acuerdo a su edad ¿Por qué hacemos esto? ¿Por qué asumimos que lo más importante que tienen los niños en común es su edad? Parece que estamos creando una línea de manufactura. Personalmente creo que si nuestra verdadera preocupación es el modelo de aprendizaje no debemos de continuar con esta mentalidad de línea de producción.
Actualmente nuestros jóvenes están viviendo en uno de los momentos históricos más estimulantes, son saturados de información por todas las plataformas posibles (celulares, televisión, internet entre otros) y adicionalmente les pedimos que pongan atención a una educación estandarizada que no les permite elegir entre sus diferentes áreas de interés.
Cuando a nuestra generación le tocó decidir su futuro, era prácticamente una certeza que contar con educación superior aseguraría una vida próspera. Actualmente el patrón se ha roto, los jóvenes no ven el propósito de ir a la escuela; es cierto que si cuentas con un título tienes mejores expectativas que si no lo tienes, pero esto ya no es una garantía para asegurar el porvenir y sobretodo si el camino que te lleva a conseguirlo aleja todo aquello que es importante para los jóvenes.
No podemos seguir con la estandarización, debemos cambiar el paradigma educativo. Tenemos que pensar de forma diferente acerca de las capacidades humanas, tenemos que superar la concepción de lo académico y no académico, tenemos que reconocer que la mejor educación sucede en grupo, la colaboración es la semilla del crecimiento. No podemos crear un gran sistema regido por “el centro” para asegurar la calidad de la educación media superior. En el resto del mundo lo han entendido y los jóvenes que se encuentran por cursar la educación media superior tienen distintas opciones para saciar sus diferentes intereses.
Aplaudo la iniciativa de convertir en obligatoria la educación media superior, pero creo que el Senado debe ser bastante cuidadoso en lo que se refiera a la homogenización en este nivel educativo. Las entidades federativas debemos analizar lo pernicioso de esta decisión y fomentar un debate serio para informar a los ciudadanos.